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SMI 2025: Impacto y claves de la nueva subida

En fecha 12/02/2025, se ha publicado en el Boletín oficial del Estado el Real Decreto 87/2025, mediante el cual se establece la nueva cuantía del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) para este año. Con este incremento, el salario mínimo experimenta una subida de 700 euros anuales, consolidando un nuevo umbral salarial que impactará a diversos sectores y trabajadores en España.

En este artículo, abordamos las nuevas cifras establecidas, su impacto en distintos sectores, los ajustes específicos para determinados colectivos laborales y las consecuencias fiscales y de Seguridad Social que conlleva esta actualización.

 

Contextualización: ¿De dónde venimos?

Antes de la entrada en vigor del nuevo Real Decreto, el Salario Mínimo Interprofesional en 2024 estaba fijado en 1.080 euros al mes en 14 pagas, lo que equivalía a 15.120 euros anuales. Esto significaba un salario diario de 36 euros para aquellas personas con retribución por día trabajado. Con la actualización de 2025, el incremento es de 700 euros anuales, lo que supone una mejora significativa en términos de poder adquisitivo para los trabajadores con menores ingresos.

Durante los últimos años, el SMI ha experimentado una serie de aumentos progresivos con el objetivo de garantizar condiciones laborales más justas y alinear los salarios mínimos con los niveles de vida. No obstante, estas subidas también han generado debate en torno a su impacto en la competitividad de las empresas y en la sostenibilidad del mercado laboral.

Nueva cuantía del SMI para 2025

Con la entrada en vigor de este Real Decreto, las cifras quedan establecidas de la siguiente manera:

  • Retribución mensual: 1.184 euros al mes en 14 pagas.

  • Salario diario: 39,47 euros.

  • Cómputo anual: 16.576 euros.

Este salario se aplicará en todas las actividades laborales, incluyendo la industria, la agricultura y los servicios, sin distinción de edad o género. Además, se mantiene la disposición de que el salario en especie no puede reducir la cuantía mínima en dinero.

Este incremento salarial no solo busca mejorar la calidad de vida de los trabajadores, sino también garantizar una mayor equidad en el mercado laboral. Sin embargo, el aumento del SMI también supone retos tanto para empresas como para autónomos, quienes deberán ajustarse a estas nuevas condiciones económicas.

Impacto en sectores con regímenes laborales específicos

El Real Decreto también establece ajustes en la retribución de ciertos colectivos con condiciones laborales particulares:

  • Empleadas del hogar que trabajen por horas: El salario mínimo por hora trabajada queda fijado en 9,26 euros.

  • Trabajadores temporales y eventuales: Aquellos cuyos contratos con una misma empresa no superen los 120 días percibirán un salario mínimo de 56,08 euros por jornada.

Estos cambios tienen un impacto directo en sectores donde predominan estos tipos de contratos, como la agricultura, la hostelería y el comercio estacional, lo que genera la necesidad de evaluar las estrategias salariales y de contratación de cara a este nuevo escenario.


Consecuencias fiscales y de SS

A diferencia de la subida del SMI en 2024, este incremento no ha venido acompañado de una modificación en el Reglamento del IRPF. Como resultado, algunos contribuyentes cuyos ingresos sean equivalentes al nuevo SMI podrían quedar sujetos a retenciones o ingresos a cuenta en el IRPF, en función de su situación fiscal. Esto afectará principalmente a aquellas personas incluidas en la situación 3 del artículo 81 del Reglamento del IRPF, como contribuyentes solteros, viudos o divorciados sin hijos.

Por otro lado, el incremento del SMI también impacta en las bases de cotización a la Seguridad Social, lo que supondrá un aumento en las cuotas que deben abonar tanto empresas como trabajadores. Las empresas deberán calcular con precisión el coste adicional que supondrá este cambio, mientras que los trabajadores verán reflejado este ajuste en sus contribuciones mensuales.


En conclusión, el nuevo SMI para 2025 supone una mejora en la protección salarial de los trabajadores, aunque también trae consigo implicaciones fiscales y de Seguridad Social que las empresas y empleados deberán tener en cuenta.

La adaptabilidad a este nuevo umbral salarial requerirá un análisis detallado en cada sector para evaluar su impacto real y diseñar estrategias adecuadas para cumplir con la normativa sin afectar la estabilidad económica de las empresas.

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